Prefactoring: qué es, cómo funciona y por qué es clave para el flujo de caja empresarial
- Celideth Gudiño
- hace 20 horas
- 3 Min. de lectura

El prefactoring se ha convertido en una herramienta clave para las empresas que necesitan ejecutar proyectos, cumplir contratos o atender órdenes de compra sin tener que esperar a emitir una factura para disponer de liquidez. En un entorno donde los plazos de pago suelen ser largos y el acceso al financiamiento tradicional es limitado, esta solución permite adelantar capital sobre proyectos futuros ya adjudicados, facilitando la operación y el crecimiento empresarial.
En la práctica, el prefactoring transforma compromisos comerciales reales —como órdenes de compra o contratos adjudicados— en recursos financieros disponibles de forma inmediata, algo fundamental para mantener la estabilidad y continuidad del negocio.
El problema del financiamiento tradicional para las empresas
Muchas microempresas, pequeñas y medianas empresas enfrentan dificultades para acceder al sistema financiero tradicional. Los requisitos suelen ser complejos, las condiciones restrictivas y los tiempos de respuesta poco compatibles con la dinámica real de los negocios.
Esta limitación provoca que:
Proyectos viables no se ejecuten a tiempo
Se frene el crecimiento de las ventas
Se pierdan oportunidades comerciales
Se limite la generación de empleo
En este contexto, contar con ventas aseguradas no siempre es suficiente si no se dispone del capital necesario para ejecutarlas.
¿Qué es el prefactoring y por qué surge como solución?
El prefactoring es una solución financiera especializada diseñada para cubrir necesidades de flujo de caja antes de la facturación. A diferencia de otras formas de financiamiento, no se basa en deuda bancaria tradicional, sino en la existencia de un compromiso comercial firme.
Su finalidad es clara: permitir que la empresa cuente con los recursos necesarios para cubrir los costos del proyecto o suministro, incluso pudiendo financiar hasta el 100 % del costo, sin tener que esperar al cobro final de la factura.
Desde la experiencia trabajando en Factoring y Finanzas, hemos visto que esta modalidad es especialmente útil para empresas que buscan crecer con orden, manteniendo el control de sus operaciones y evitando riesgos innecesarios.
¿Cómo funciona el prefactoring paso a paso?
El funcionamiento del prefactoring es estructurado y responde a la lógica operativa del negocio:
La empresa obtiene una orden de compra o contrato adjudicado, ya sea de una entidad estatal o de una empresa privada.
Con ese respaldo, presenta la operación a una entidad de factoring para evaluación.
Una vez aprobado el prefactoring, se liberan los fondos necesarios para ejecutar el proyecto.
Los recursos pueden:
Transferirse directamente a proveedores, o
Entregarse al cliente para cubrir costos operativos.
La empresa realiza el suministro, trabajo o servicio en los plazos acordados.
Tras la entrega y facturación, se formaliza una operación de factoring tradicional que cancela el prefactoring.
Finalmente, cuando el contratante paga la factura a la entidad de factoring, se realiza la liquidación final al cliente.
Este esquema permite que la empresa cumpla con sus compromisos sin descapitalizarse.
Prefactoring como herramienta para ejecutar y crecer
Más allá del financiamiento puntual, el prefactoring permite a las empresas operar con previsibilidad. Al contar con capital desde el inicio del proyecto, se reduce la presión financiera y se mejora la capacidad de planificación.
En muchos casos, el prefactoring actúa como un puente entre la oportunidad comercial y su ejecución real, convirtiendo promesas de ingresos en realidad financiera inmediata, algo esencial para la estabilidad y expansión del negocio.
El prefactoring es una solución financiera diseñada para responder a una necesidad concreta del tejido empresarial: disponer de liquidez cuando más se necesita, antes de facturar. Al apoyarse en órdenes de compra y contratos adjudicados, permite ejecutar proyectos, cubrir costos y crecer sin depender de la banca tradicional.
En un entorno donde el acceso al capital marca la diferencia, el prefactoring se consolida como una herramienta fundamental para que las empresas actúen con mayor rapidez, seguridad y control financiero.




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